Argentina recauda 27,6% del PIB en impuestos: más que su región, menos que Europa
La recaudación refleja cómo financia cada Estado sus servicios, además de su tamaño. En Dinamarca el impuesto a las personas aporta 57,2% de lo que se recauda y las contribuciones a la seguridad social casi no existen.
Dinamarca encabeza el ranking de presión tributaria de la OCDE: en 2024 recaudó 45,2% de su PIB. Francia (43,5%) y Austria (43,4%) completan el podio, México cierra la lista con 18,3% y el promedio de los miembros es 34,1%. El dato surge de Revenue Statistics 2025, que compara la recaudación en impuestos y aportes con el tamaño de cada economía. Las cifras de 2024 son provisorias.
La recaudación refleja cómo financia cada Estado sus servicios, además de su tamaño. En Dinamarca el impuesto a las personas aporta 57,2% de lo que se recauda y las contribuciones a la seguridad social casi no existen. En Francia y Austria esas contribuciones representan 33,2% y 35,1%. Dos países pueden cobrar parecido y repartir de otro modo quién paga y qué recibe.
Argentina no integra la OCDE, pero el organismo la mide con la CEPAL, el CIAT y el BID en un informe regional. En 2024 recaudó 27,6% del PIB: 5,9 puntos más que el promedio latinoamericano (21,7%) y por debajo del promedio de la OCDE (34,1%). El máximo desde 2000 fue 31,5%, en 2015. Desde 2022, cuando marcaba 29,5%, cayó 1,9 puntos.

La diferencia está en la composición. Los impuestos sobre bienes y servicios aportaron 15,2% del PIB en 2024, los impuestos a la renta y las ganancias 4,5% y las contribuciones a la seguridad social 5,1%. El promedio de la OCDE en impuestos a la renta fue 12,2% en 2023, más de dos veces y media el argentino. Argentina recauda sobre el consumo y la actividad más que sobre los ingresos. Su IVA tiene una alícuota de 21%, pero rinde menos de lo que esa tasa permite: el indicador de eficiencia es 0,47, contra 0,58 en promedio en la OCDE.
La informalidad estrecha la base. En el segundo trimestre de 2026, 45% de los ocupados tenía empleo informal, contra 43,2% un año antes. Son unos 6,1 millones de personas en los 31 aglomerados que releva el Indec. Con casi la mitad del empleo fuera del registro, la recaudación pesa más sobre asalariados registrados, empresas formales y consumidores.
Estas cifras no dicen qué recibe quien paga. En Dinamarca, una presión de 45% convive con salud, educación y jubilaciones universales. En México, una de 18% deja menos recursos para esos servicios. El número solo no mide justicia ni eficiencia: hay que leerlo junto con la calidad de lo que el Estado devuelve y con la cantidad de personas que lo financian.
En Argentina el debate suele partirse en dos. Quienes piden bajar impuestos sostienen que una estructura apoyada en el consumo y en una base formal reducida desalienta la inversión y el empleo registrado. Quienes defienden el nivel actual responden que el país recauda menos que los desarrollados y que recortar sin otra fuente de financiamiento afecta prestaciones esenciales. Los datos muestran ambos lados: el país cobra más que su región y menos que Europa, sobre una base estrecha.