Gane quien gane, el próximo presidente de Brasil gobernará con un Senado de derecha
Los números marcan los límites de cada candidato. Para aprobar una ley hacen falta 41 votos. Una reforma constitucional necesita 49. Para un juicio político se necesitan 54, los dos tercios del cuerpo. Si gana Lula, va a tener que negociar cada proyecto con un Senado que no le responde.
El domingo, Brasil elige presidente, pero la elección del 4 de octubre ya definió el Senado con el que va a gobernar. Ese día los brasileños renovaron 54 de las 81 bancas, y la derecha se quedó con 33. Desde 2027, el bloque de derecha va a sumar al menos 50 senadores. El Partido Liberal de los Bolsonaro pasa de 9 a 28 bancas y se convierte en la primera fuerza de la Cámara alta. El PT de Lula mantiene 9.
Los números marcan los límites de cada candidato. Para aprobar una ley hacen falta 41 votos. Una reforma constitucional necesita 49. Para un juicio político se necesitan 54, los dos tercios del cuerpo. Si gana Lula, va a tener que negociar cada proyecto con un Senado que no le responde. En abril, ese mismo Senado ya le rechazó un candidato a la Corte Suprema, algo que no pasaba desde hacía más de un siglo. Si gana Flávio, va a tener mayoría para sus leyes, pero le faltan cuatro votos propios para llegar a los 54 que exige la destitución del juez Alexandre de Moraes, que conduce la causa que condenó a su padre. Necesitaría a los partidos de centro, que suelen votar con la derecha.
La Corte Suprema es una de las cosas que están en juego. El próximo presidente va a proponer hasta cuatro de los once jueces, y el Senado tiene que aprobarlos. Con un presidente de derecha y un Senado afín, Brasil podría cambiar la composición del tribunal que juzgó el intento de golpe de 2022. Flávio prometió además buscar una amnistía para su padre y para los condenados.
Hacia afuera, el resultado define el lugar de Brasil entre Washington y Pekín. China es su primer socio comercial, y Estados Unidos el segundo. El gobierno de Donald Trump castigó a Brasil con aranceles y sancionó a jueces y funcionarios brasileños. Con Lula, los analistas esperan más presión arancelaria para frenar los lazos con China. Con Flávio, Brasil se acercaría a Washington y se sumaría a la ola de gobiernos de derecha que ganaron en Argentina, Chile, Bolivia, Colombia y Perú. Si gana Lula, Brasil quedaría junto a México como uno de los pocos grandes países de la región gobernados por la izquierda.
Para Argentina, Brasil es uno de sus principales socios comerciales y el eje del Mercosur. Javier Milei comparte con Flávio la alineación con Trump, y un triunfo bolsonarista le daría un aliado en la frontera más importante del país. Un triunfo de Lula, en cambio, mantendría la distancia política entre los dos gobiernos.
Mañana a las 20 vamos a saber quién gobierna Brasil. El Senado ya está definido.