Los números marcan los límites de cada candidato. Para aprobar una ley hacen falta 41 votos. Una reforma constitucional necesita 49. Para un juicio político se necesitan 54, los dos tercios del cuerpo. Si gana Lula, va a tener que negociar cada proyecto con un Senado que no le responde.
El censo de 2022 registró que los evangélicos pasaron del 21,6% al 26,9% de la población en doce años, mientras los católicos cayeron del 65,1% al 56,7%.
Flavio Bolsonaro, senador de 45 años sin una trayectoria política de peso y una figura que dos meses atrás no estaba en los planes de nadie, ganó la primera vuelta con el 47,03% de los votos frente al 45,16% de Lula.