El peronismo vuelve a sentarse a la misma mesa
El peronismo vuelve a sentarse a la misma mesa: una cumbre sin candidaturas, pero con señales hacia 2027
Una cumbre sin candidaturas, pero con señales hacia 2027
Axel Kicillof, Máximo Kirchner y Sergio Massa compartieron una mesa el jueves por la noche, algo que parecía lejano tras meses de cruces. La reunión se hizo en la Casa de La Pampa, con Sergio Ziliotto como anfitrión, y participaron además gobernadores como Quintela, Insfrán y Melella, los jefes de bloque Germán Martínez y José Mayans, Gerardo Zamora y Juan Manuel Olmos. No hubo conferencia de prensa: Kicillof y Massa se fueron sin declaraciones.
Lo que trascendió
Según las crónicas, los ejes fueron tres. El primero es defender las PASO, que el Gobierno quiere eliminar. El segundo es llevar una posición común al debate del Presupuesto 2027. El tercero es ampliar la convocatoria. Se habló de “ampliarse al campo popular”, porque no alcanza solo con el peronismo y nadie debería quedar afuera. Desde los sectores de Massa y Kicillof aseguraron que no se habló de candidaturas ni de quién encabezará el espacio.
Las tensiones siguen
La foto no borra las diferencias. La Cámpora mantiene ataques persistentes contra Kicillof, que armó su propio espacio, el Movimiento Derecho al Futuro. Massa, mientras tanto, fue días antes a visitar a Cristina Kirchner a San José 1111 y mantiene canales abiertos con todos. Ese rol de puente puede ser clave.
Un peronismo unido, la condición para competir
Para 2027, la unidad es una condición de partida más que una consigna. Un peronismo fragmentado le facilita la tarea a cualquier oficialismo; uno que dirime su conducción con reglas claras y votos, como las PASO, llega con legitimidad. Que los tres sectores coincidan en defender las primarias es, quizás, la señal más concreta: el liderazgo se resolvería en las urnas y no en los pasillos.
El telón de fondo: una economía que no llega a los hogares
El contexto exige esa madurez. La UCA detectó que la pobreza subió al 30% en el primer trimestre de 2026 y que la indigencia llegó al 6,5%. En ese período la canasta básica subió 9,6% y los salarios registrados apenas 7,0%. Distintos análisis advierten que la pobreza volvió a subir en el primer semestre por la caída de los ingresos y el deterioro del mercado de trabajo: aun con inflación más baja, la gente llega peor a fin de mes.
Ahí está la deuda pendiente. Los trabajadores registrados, los jubilados, las familias que dependen de la asistencia y los pequeños comerciantes sienten que el esfuerzo recae sobre ellos. Un proyecto peronista creíble para 2027 debería ofrecer algo más que una foto de unidad: una propuesta concreta de recomposición salarial, protección de los más vulnerables y reactivación del empleo.