Washington amenaza con desfinanciar el Comité de Descolonización de la ONU donde Argentina reclama por las Islas Malvinas.
La propuesta de Estados Unidos de terminar el mandato del C-24 expone los límites del alineamiento automático de la Casa Rosada con Washington.
El 15 de octubre, Estados Unidos pidió en la ONU poner fin al mandato del Comité Especial de Descolonización (C-24) y describió algunas de sus actividades como un despilfarro de recursos. Cabe recordar que es el foro donde la Argentina presenta cada año su reclamo por Malvinas.
El C-24 fue creado en 1961 y, desde 1989, es la principal plataforma de la posición argentina. Cada año adopta por consenso una resolución que insta a la Argentina y al Reino Unido a reanudar las negociaciones de soberanía. Washington argumentó que más de 80 excolonias ya son miembros de la ONU, que el comité vuelve sobre los mismos textos y que sus viajes anuales a destinos turísticos son un uso ineficiente de recursos.
Conviene medir el alcance real. La propuesta debe pasar por la Asamblea General y parece difícil que se apruebe, aunque Estados Unidos dejaría de financiar el comité y lo dejaría prácticamente paralizado. El exembajador Ricardo Lagorio es más escéptico: lo máximo que puede hacer Trump es negarse a que parte de su cuota vaya al comité; lo demás, dice, son bravuconadas.
Lo que vuelve incómodo el episodio es el contexto. A fines de agosto, Trump dijo que revisa la posición estadounidense sobre Malvinas, tras informes según los cuales el Pentágono evaluaba usar el tema para presionar a aliados de la OTAN a elevar su gasto en defensa. Milei lo celebró. Anunció sanciones a empresas vinculadas al yacimiento Sea Lion y envió al Congreso un proyecto de ley de Soberanía Nacional, y en septiembre acusó ante la ONU al Reino Unido de ocupación ilegal.
Un tiro en el pie
En la Comisión Política Especial y de Descolonización, la Argentina se abstuvo en la resolución 1514 contra el colonialismo, algo que afecta su propio reclamo. Y ahora el principal aliado va contra el foro que lo sostiene. Algunos medios calificaron esto como la primera desavenencia geopolítica entre ambos gobiernos.
Londres, mientras tanto, conserva otras palancas y contrataca. Según la agencia MercoPress una diputada conservadora pidió en Westminster oponerse al ingreso argentino al pacto transpacífico si continúan las amenazas sobre las islas
El riesgo para Milei no es que el comité desaparezca mañana, sino que se confirme que el capital político invertido en Washington no rinde nada en Malvinas. Un reclamo que depende de la buena voluntad de un tercero queda, en el mejor de los casos, caminando en el aire. La defensa del C-24, junto con los países latinoamericanos que lo integran, será la prueba de si la política exterior argentina puede hablar con voz propia.