Sesión caída en Diputados: la oposición no consiguió quórum contra el DNU 70/23
El Gobierno celebró el resultado y lo atribuyó a ausencias puntuales. Entre las más relevantes figuraron ocho legisladores de Provincias Unidas, los tres tucumanos del bloque Independencia y el misionero “Colo” Vancsik, de Argentina Federal. El caso de Zigarán llamó la atención porque había firmado el pedido de sesión. En Misiones, solo tres de los siete diputados bajaron al recinto.
La oposición reunió 121 de los 129 diputados que exige el reglamento, así que la sesión especial convocada para las 14 en la Cámara de Diputados no llegó a abrirse. Pasada la media hora reglamentaria, la falta de asistencia impidió iniciar el tratamiento de los proyectos. Ocho ausencias bastaron para que el oficialismo se salvara y para que no se tratara la emergencia en discapacidad ni el alivio para familias endeudadas.
El Gobierno celebró el resultado y lo atribuyó a ausencias puntuales. Entre las más relevantes figuraron ocho legisladores de Provincias Unidas, los tres tucumanos del bloque Independencia y el misionero “Colo” Vancsik, de Argentina Federal. El caso de Zigarán llamó la atención porque había firmado el pedido de sesión. En Misiones, solo tres de los siete diputados bajaron al recinto.
El motivo inmediato fue una resolución de la Corte Suprema. Al rechazar un amparo contra el artículo del decreto que derogaba la ley de tierras, el tribunal liberalizó en la práctica la venta de tierras rurales a extranjeros. A partir de ahí, la oposición buscó tratar la derogación del DNU 70/2023 y también proyectos sobre endeudamiento familiar y emergencia en discapacidad. Ninguno llegó a debatirse.
La Casa Rosada había trabajado para evitar ese escenario. Negociaba contrarreloj con sus aliados y calculaba altas chances de que la sesión no se concretara. El resultado muestra que, sin votos propios, el oficialismo depende de la presencia o la ausencia de los diputados que responden a los gobernadores.
La caída de la sesión no equivale a una votación contra la derogación del decreto. Significa que no se pudo empezar a debatir. Eso tiene peso político, aunque no implica un rechazo a la iniciativa. El DNU 70/23 sigue vigente porque no hubo debate, y el recinto no lo ratificó.
La sesión fracasó el mismo día en que las universidades marchaban al Congreso para pedir que se cumpla una ley sancionada por ese mismo cuerpo. Mientras adentro se discutía si había quórum, afuera la protesta terminó con gases y hidrantes.
El Congreso tiene herramientas para exigir cuentas al Ejecutivo, pero necesita presencia para usarlas. Ocho bancas vacías alcanzaron para que el decreto, la discapacidad y las deudas de las familias no llegaran a discutirse. Los diputados que no se sentaron tendrán que explicar a sus votantes por qué.
La oposición podrá pedir una nueva convocatoria, y para que prospere deberá sumar esas ocho presencias. Ese cálculo pesa sobre los gobernadores, que negocian recursos y obras con la Casa Rosada.