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Política

Bullrich y el modelo sin Milei

El kirchnerismo sostenía que lo importante era el modelo y que los nombres, incluso el del candidato, eran reemplazables. Bullrich propone lo mismo desde el otro lado: el modelo económico libertario es el activo; Milei, un desgaste para Bullrich

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El mayor cuestionamiento a Milei no es económico, es moral. El Gobierno llegó prometiendo terminar con la casta, y hoy convive con el escándalo Adorni, los créditos del Banco Nación a funcionarios y los avances de la causa ANDIS. Bullrich eligió ese flanco porque es donde el oficialismo está más expuesto y donde ella puede diferenciarse sin discutir el rumbo económico. Ficha Limpia es la bandera de mayor consenso público, y empujarla por separado es un gesto de campaña antes que legislativo.

Promesa contra gestión

En el Coloquio de IDEA la crítica fue más fina. Jugó con el lema «de promesa a potencia» y dijo que la política es una promesa hasta que toca gobernar, y que quizás habría que votar a los dirigentes después de cuatro años, por sus acciones. Era una apuntada al Presidente: se votó una promesa y ahora hay que rendir cuentas. Agregó reparos concretos: los cambios no se sienten igual en cada familia, el RIGI debería alcanzar a más empresas y hay que bajar Ingresos Brutos y tasas municipales. Cada punto señala una brecha entre lo que Milei anunció y lo que el empresariado percibe.

«Lo importante es el modelo»

Aquí está la inversión histórica. El kirchnerismo sostenía que lo importante era el modelo y que los nombres, incluso el del candidato, eran reemplazables. Bullrich propone lo mismo desde el otro lado: el modelo económico libertario es el activo; Milei, un desgaste que empieza a acumularse. Se ofrece como continuidad sin costo, y el empresariado lo entendió: almuerzo privado en el Costa Galana, un encuentro con CEOs preparado con Hernán Lacunza y un Gobierno que corrió a sumar a Milei y Quirno al programa para no perder protagonismo.

La condición de legisladora la favorece. No gestiona, así que puede reivindicar el rumbo sin cargar con sus resultados. Lo que hace no es una crítica al modelo sino una oferta de administrarlo mejor, o al menos sin las manchas del círculo íntimo presidencial.

Los límites de su propio libreto

Su posición tampoco está exenta de tensiones. Sus cifras sobre carga tributaria quedaron lejos de las que manejan los propios empresarios. Su reforma previsional, más ahorro individual de manera «un poquito más compulsiva», no ofrece respuesta a los jóvenes que no acceden al empleo formal. Y su historia, de la renuncia a De la Rúa a la caída de Espert, muestra que suele levantar el perfil cuando el barco empieza a hundirse. La gran pregunta es si Karina Milei puede tolerar esa jugada de presión desde adentro. En su entorno, la proyección nacional de Bullrich inquieta más que cualquier pelea puntual. Con casi 24 puntos en la primera vuelta de 2023, Bullrich cuenta con volumen propio para capitalizar el desencanto con los Milei.

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