El campamento chino de Vicuña: la promesa del trabajo sanjuanino que se fabrica en Beijing
La minería llega a San Juan con el discurso del empleo genuino, de la plata que baja de la montaña y llega al llano, de los sanjuaninos que van a trabajar de lo suyo. Ese argumento es el que sostiene la licencia social de la actividad, el que les cierra la boca a los que […]
La minería llega a San Juan con el discurso del empleo genuino, de la plata que baja de la montaña y llega al llano, de los sanjuaninos que van a trabajar de lo suyo. Ese argumento es el que sostiene la licencia social de la actividad, el que les cierra la boca a los que se oponen y el que los gobiernos de turno repiten cada vez que anuncian un megaproyecto. Está bien que así sea. Pero para que el argumento valga, tiene que ser cierto.
Con el campamento de Vicuña, no lo fue.
El proyecto adjudicó la construcción del campamento Batidero, de 2.500 plazas, a un consorcio formado por la empresa china PowerChina y Beijing Chengdong, por un valor de 52 millones de dólares. La empresa sanjuanina Modular Host había presentado una oferta de 70 millones. Ganó el precio, no el trabajo local.
El esquema es el siguiente: los módulos habitacionales se fabrican en China, se trasladan a Rosario para un ensamblaje parcial y llegan a San Juan para su instalación definitiva. Dicho de otro modo, lo único que queda en la provincia es clavar el campamento en la cordillera. El valor agregado, la industria, el trabajo calificado, todo eso se hace del otro lado del mundo.
Según estimaciones del sector, la decisión habría resignado hasta 500 empleos sanjuaninos. El presidente de CAPRIMSA, Fernando Godoy, fue directo: con los chinos no se puede competir en precio, y Vicuña lo sabe.
Ahí está el problema. No es que las empresas sanjuaninas no estén preparadas. Desde la Federación de Proveedores Mineros fueron categóricos: la cadena de valor argentina está lista para encarar cualquier obra minera. Lo que no pueden hacer es competir contra una empresa estatal china subsidiada por su propio gobierno. Esa no es una pelea de igual a igual. Es una trampa disfrazada de licitación.
El ministro de Producción sanjuanino, Gustavo Fernández, reconoció que la contratación no es una buena noticia y que el Gobierno promovió encuentros entre Vicuña y las cámaras empresariales para abrir canales de diálogo. El gesto está bien. Pero el contrato ya estaba firmado.
Frente a las críticas, Vicuña anunció una nueva ronda de negocios para fortalecer la participación de proveedores sanjuaninos en futuras licitaciones, en el marco de la recientemente aprobada Ley de Compre Local. La ley llegó tarde. La discusión viene desde 2024 y el proyecto de ley estuvo prometido durante años sin que nadie lo tratara. Mientras se debatía, el contrato más grande del año se fue a China.
San Juan merece que la minería que se hace en su tierra le deje algo más que un agujero en la montaña. Las reglas tienen que ser claras antes de que lleguen las licitaciones, no después de que los módulos ya están embarcados en algún puerto de Shanghái.
