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Minería

Gualcamayo y el oro récord: qué puede ganar San Juan y cómo repartir el beneficio

Un tramo de 1,80 metros con 1,51 kilos de oro por tonelada reabre el debate sobre qué le deja la minería a la provincia. Todavía no son reservas, pero la base sobre la que aparece el hallazgo es enorme.

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El sondaje 26QD-1649, en Gualcamayo (Jáchal), encontró 1.510 gramos de oro y 1.250 gramos de plata por tonelada en un intervalo de 1,80 metros. Según Minas Argentinas, es la mayor ley de la historia del yacimiento: supera en más de diez veces el máximo anterior.

Cuánto oro es. Una onza equivale a 31,1 gramos, así que 1.510 g/t son unas 48 onzas por tonelada de roca. Pero el dato es puntual y no implica que toda la mina tenga esa concentración. Lo que le da peso económico es la base documentada. El informe técnico de diciembre de 2025 registra 7,14 millones de onzas en recursos, unas 222 toneladas de oro. De ellas, más de 3,1 millones de onzas (cerca de 96 toneladas) son reservas probadas y probables. Solo Carbonatos Profundos suma 4,86 millones de onzas en recursos (unas 151 toneladas) y 2,43 millones en reservas (unas 76 toneladas). La producción proyectada, de 166.000 onzas por año, equivale a poco más de 5 toneladas anuales.

Qué está en juego para San Juan. Carbonatos Profundos prevé una inversión de USD 665 millones, una mina subterránea y una planta POX, con producción comercial entre 2030 y 2031. La empresa proyecta más de 1.500 puestos durante la construcción y 30 años de operación. Las exportaciones superarían los USD 26.000 millones, un promedio cercano a USD 870 millones por año. A eso se suma infraestructura ya instalada (más de 80 kilómetros de caminos y una línea de 132 kV) y una exploración que cubrió apenas el 4% de la propiedad. Si el resultado se confirma, la vida útil podría extenderse.

Cómo podría repartirse la ganancia. La legislación nacional permite a las provincias cobrar hasta el 3% del valor del mineral en boca de mina. Como techo teórico, sobre las exportaciones proyectadas serían unos USD 26 millones anuales. El monto real sería menor, porque la base de cálculo admite deducciones. Se suman Ingresos Brutos, tasas y el efecto indirecto del empleo y las compras locales.

Dado que la adhesión al RIGI otorga beneficios al inversor, la provincia tiene un margen de negociación acotado, y por eso importa cómo use lo que sí cobra. Una opción es un fondo de desarrollo con parte de las regalías, destinado a educación técnica, infraestructura y actividades que no dependan del oro. Otra es una política de proveedores locales que retenga en San Juan una porción mayor del gasto de construcción y operación. Una tercera es reservar recursos para Jáchal, el departamento que convive con la mina.La cautela. Un intervalo de 1,80 metros no es una reserva. Falta perforar para saber si la mineralización continúa, y recién después se incorporaría a las estimaciones. La plata y los puestos de trabajo llegarían a partir de 2030. El hallazgo es una buena señal, pero el beneficio dependerá de la continuidad geológica y de que la provincia convierta la renta minera en desarrollo duradero.

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