Vicuña: 60 millones de dólares en juego y una pregunta que San Juan no puede seguir postergando
Mañana vence el plazo para presentar ofertas por el transporte de personal de la mina de cobre. Hay dos grupos fuertes en danza, un contrato que ronda los USD 60 millones y una discusión de fondo que excede la licitación: qué modelo de minería queremos para que el desarrollo llegue de verdad a las comunidades.
La licitación por el transporte de personal para la construcción de Vicuña entra en su recta final. Mañana al mediodía cierra el plazo y, según trasciende en el rubro, la pelea viene con dos nombres pesados. Por un lado, una UTE integrada por las sanjuaninas Pap, Dream (20 de Junio) y Autotransporte San Juan, del grupo Flecha Bus y la Veloz del Norte. Del otro, la mendocina Andesmar, que habría sumado empresas locales para meterse en la discusión. Ese armado, igual, todavía no fue confirmado oficialmente: Andesmar guarda bajo siete llaves con qué firmas se presentaría.
El número grande tampoco salió de forma oficial, pero en el sector estiman que el contrato rondaría los USD 60 millones. Es el servicio que llevará al personal que trabajará en la construcción de la mina, y el proceso lo maneja Fluor, la empresa a cargo de la gerencia del proyecto.
La oportunidad y el riesgo
Vicuña es, sin exagerar, uno de los proyectos de cobre más importantes de las últimas décadas en Argentina. Y los proyectos de esta escala no se miden solo por lo que extraen, sino por lo que dejan. La diferencia entre una minería que desarrolla y una que solo extrae está en cómo se distribuye la renta, cómo se contrata, cómo se capacita y cómo se decide.
Un contrato de USD 60 millones por transporte de personal no es un detalle administrativo. Es una señal. Es la oportunidad de construir capacidad local, de generar empleo calificado en San Juan, de que las empresas de acá crezcan y compitan en serio. O es, también, la chance de que todo eso pase de largo una vez más.
La documentación a subir suma unos 800 archivos entre papeles técnicos, administrativos, contables, legales y de seguridad. Ese nivel de exigencia no es casual: está pensado para que solo unos pocos puedan competir. La pregunta, entonces, no es solo quién gana. Es si el proceso está diseñado para que los sanjuaninos tengan una chance real o para que solo participen como invitados de piedra.
Qué debería mirar una minería que sirve a las comunidades
Si de verdad queremos que Vicuña sea un proyecto que desarrolle a San Juan y no solo un yacimiento que se explota y se va, hay parámetros que la licitación debería contemplar y que la sociedad civil tiene derecho a exigir:
Contenido local real. No alcanza con que una empresa sanjuanina figure en una UTE como socio minoritario. Hay que medir cuánto del valor agregado queda en la provincia, cuántos puestos de trabajo se generan acá y cuánta de la cadena de proveedores es local.
Empleo calificado y capacitación. El transporte de personal no es solo manejar un colectivo. Es logística, es seguridad, es coordinación. Eso se puede y se debe capacitar en San Juan, con programas concretos y con compromisos verificables.
Transparencia en los procesos. La confusión con los plazos —primero se habló del lunes, después del martes, y la fecha se corrió otra vez— no ayuda. Los procesos mineros tienen que ser claros, públicos y auditables. La desconfianza es el peor enemigo de la licencia social.
Diálogo con las comunidades. Los proyectos mineros que funcionan en el mundo son los que escuchan a la gente. No se trata de imponer, se trata de construir acuerdos. Las comunidades no son un obstáculo: son parte de la solución.
Renta que vuelva. La pregunta de fondo sigue siendo la misma: ¿cuánto de los USD 60 millones, y de los miles de millones que generará Vicuña, vuelven a San Juan en forma de infraestructura, salud, educación y desarrollo? Sin una respuesta clara, el discurso del derrame queda en eso: en discurso.
La pregunta que importa
Después de tanto movimiento, la pregunta obvia es quién se queda con el viaje grande de Vicuña. Pero la pregunta de fondo es otra: ¿esta licitación va a servir para que San Juan dé un paso hacia una minería con desarrollo real, o vamos a seguir mirando cómo los contratos grandes se deciden lejos, con reglas de afuera y con la plata que se va?
La respuesta no la tiene Fluor ni Andesmar ni la UTE local. La tiene la provincia, si se anima a poner las reglas del juego del lado de su gente.