Navi Pillay, la jurista que investigó el genocidio en Gaza, ganó el Nobel de la Paz 2026
Premio de la Paz 2026 a Navi Pillay, jurista sudafricana y ex Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos
El Comité Noruego del Nobel otorgó este viernes el Premio de la Paz 2026 a Navi Pillay, jurista sudafricana y ex Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. El jurado valoró su trabajo en defensa del derecho internacional, su lucha contra la impunidad y su papel en la persecución de crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y genocidio.
Pillay presidió la Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU sobre el Territorio Palestino Ocupado. Desde ese cargo supervisó el informe publicado en 2025, que concluyó que las acciones de Israel en la Franja de Gaza constituían genocidio. El Comité trazó una línea entre ese trabajo y sus comienzos como abogada de Nelson Mandela y de otros perseguidos por el apartheid.
Nació en Sudáfrica en 1941, en una familia de origen indio tamil, y fue la primera mujer no blanca en abrir un estudio jurídico en su país. En esos años defendió a activistas perseguidos por el régimen segregacionista, denunció la tortura y reclamó derechos básicos para los detenidos de la isla de Robben, la cárcel donde Mandela pasó buena parte de su condena.
Durante más de cinco décadas ocupó cargos en los principales tribunales internacionales. Integró el Tribunal Penal Internacional para Ruanda y la Corte Penal Internacional de La Haya, además de actuar como jueza ad hoc de la Corte Internacional de Justicia. Entre 2008 y 2014 condujo la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos.
El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, la felicitó y la definió como una voz firme e independiente de la justicia. Según Guterres, Pillay demostró que “la fuerza del derecho debe prevalecer sobre el derecho de la fuerza”.
Volker Türk, actual Alto Comisionado, la llamó su hermana mayor. Desde Ginebra señaló que el premio llega en un momento en que los derechos humanos sufren ataques en muchos frentes, incluso de parte de quienes concentran un poder enorme. Para Türk, la distinción alcanza a quienes defienden esos derechos en distintos países con amenazas contra su propia seguridad, y reafirma que la justicia y la rendición de cuentas son condiciones para la paz.