El silencio de Milei
El 7 de octubre publicó una historia con la leyenda "LULA LADRÓN". El 20 de octubre, cinco días antes del balotaje, escribió en X que esperaba que el candidato del PT no se robara la elección, y lo volvió a llamar "zurdo ladrón". Brasilia lo denunció por intentar interferir en una elección ajena.
Javier Milei viajó a San Pablo en julio para subirse al escenario del Pacaembú y pedir que la región «pare la basura socialista». Llamó a Lula da Silva «ladrón» y «presidiario». Brasil retiró a su embajador en Buenos Aires para consultas. El 7 de octubre publicó una historia con la leyenda «LULA LADRÓN». El 20 de octubre, cinco días antes del balotaje, escribió en X que esperaba que el candidato del PT no se robara la elección, y lo volvió a llamar «zurdo ladrón». Brasilia lo denunció por intentar interferir en una elección ajena.
El domingo a las 17:27, antes de que cerraran las urnas, Milei publicó una cita a Christopher Landau, subsecretario de Estado de los Estados Unidos. Desde entonces no escribió una palabra. Lula ganó con 51,8% contra 48,2% y el presidente argentino, que maneja su cuenta de X como instrumento de gobierno, se quedó mudo.
El silencio llegó hasta la Cancillería. El canciller Pablo Quirno publicó por última vez a las 17:48 del domingo, veinte minutos después de Milei, también antes del cierre. Patricia Bullrich, Manuel Adorni y la cuenta partidaria de La Libertad Avanza no dijeron nada sobre Brasil. La única que habló fue la diputada Lilia Lemoine, a las 23:18, con un posteo que decía «El RiesgoLula» y citaba la caída de casi 20% de las acciones brasileñas en la bolsa de Nueva York. Celebró el derrumbe del país vecino como quien festeja un gol en contra.
Puertas adentro sí hablaron, sin dar la cara. Un funcionario le dijo a Los Andes que «el rechazo a Bolsonaro fue muy fuerte» y lo atribuyó a las medidas económicas, a los cambios en la jornada laboral y a lo que el candidato generó entre mujeres y jóvenes. Otra fuente libertaria fue menos diplomática sobre lo que viene acá: «Falta un año para la elección en la Argentina. Un año es demasiado, pero ya hoy se ve una tendencia complicada». Cuando Flávio Bolsonaro anunció que pediría anular la elección por supuesto fraude, en el entorno de Milei admitieron que eso «nos deja en una situación difícil».
Ahí está el problema real. Milei apostó todas sus fichas a un candidato que perdió y que ahora desconoce el resultado. Felicitar a Lula sería admitir la derrota propia. No felicitarlo lo deja parado junto a un dirigente que denuncia fraude sin pruebas, el mismo libreto que su padre usó en 2022 y que terminó en una condena a 27 años por intento de golpe. Milei eligió el silencio porque las dos puertas le queman.
El dato que más lo expone llegó desde la propia derecha regional. El chileno José Antonio Kast felicitó a Lula el lunes. El boliviano Rodrigo Paz también. Dos presidentes llegados al poder por el mismo giro conservador que Milei dice encabezar entendieron que un jefe de Estado saluda al vecino que gana una elección limpia. Milei no. Trump tampoco, y ese es el único club al que sigue perteneciendo.
Para San Juan el silencio tiene precio. Brasil es el tercer mercado de la provincia medido en dólares, después de Suiza e India, y el segundo por volumen, detrás de Chile. En 2023 la provincia le vendió unas 67.000 toneladas por 75 millones de dólares FOB, con las pasas de uva, el ajo, la cebolla, las juntas de automotor y el tomate en conserva a la cabeza. Son productos de valor agregado bajo y márgenes finos, que dependen de aduanas que funcionen y de acuerdos que avancen. El Mercosur negocia con la Unión Europea mientras sus dos socios mayores no se hablan. Un presidente que llamó ladrón al jefe de Estado del principal comprador del bloque, y que después no lo saluda cuando gana, no sostiene una posición ideológica: encarece cada trámite que un productor sanjuanino necesite del otro lado de la frontera.
Milei construyó su política exterior sobre una apuesta binaria. Ganaban los suyos en todo el continente y él presidía el reordenamiento ideológico de la región. El domingo, 64,2 millones de brasileños le avisaron que la cuenta no cerraba. Le quedan doce meses hasta su propia elección y una lección servida: Flávio Bolsonaro perdió entre mujeres, jóvenes y trabajadores que vieron peligrar días de descanso y salarios. Milei conoce esos tres grupos. Los tiene enfrente.