“Hay otro camino”: Cristina, Massa, Kicillof y Grabois celebraron la victoria de Lula
La derrota de Flávio también frena una corriente. Argentina, Chile, Bolivia y Perú giraron a la derecha en los últimos turnos electorales. Brasil interrumpe esa serie y deja a Lula y a Claudia Sheinbaum como los dos pesos pesados de la región que no responden al alineamiento con Trump.
Lula ganó el balotaje y Brasil vuelve al centro del tablero regional
Lula da Silva ganó el balotaje del domingo con 51,8% de los votos contra 48,2% de Flávio Bolsonaro, unos 64,2 millones de votos contra 59,8 millones. La diferencia, poco más de tres puntos y medio, le da un cuarto mandato a los 80 años y convierte a Brasil en el único país grande de América del Sur que esta década eligió dos veces seguidas a un presidente de izquierda.
Flávio Bolsonaro no reconoció el resultado. Horas después del cierre pidió que la elección se anule y apuntó contra el juez Cristiano Zanin, que a las 17:01 extendió la votación hasta las 19 en todo el país. El pedido había salido de la coalición de Lula, que denunció faltante de colectivos en Bahía. «Lo que pasó no fue normal», dijo el senador. La Policía Federal abrió una investigación por obstrucción del voto en Sergipe. El argumento repite el libreto que su padre usó en 2022 y que terminó en una condena a 27 años por intento de golpe.
El Congreso que acompañará a Lula se eligió el 4 de octubre y le quedó en contra. Desde 2027, la derecha controla al menos 50 de las 81 bancas del Senado. El Partido Liberal de los Bolsonaro pasa de 9 a 28 senadores y queda como primera fuerza. El PT se mantiene en 9. Para aprobar una ley hacen falta 41 votos, para una reforma constitucional 49. Lula gobierna con la lapicera, pero sin los números para transformar en ley lo que prometió en campaña. En abril ese mismo Senado le rechazó un candidato a la Corte Suprema, algo que no sucedía desde hacía más de un siglo, y el próximo presidente debe proponer hasta cuatro de los once jueces del tribunal.
Afuera, el resultado reordena el mapa. China es el primer socio comercial de Brasil y Estados Unidos el segundo. El gobierno de Donald Trump aplicó en 2025 aranceles de hasta 50% a productos brasileños y los ató a la causa judicial contra Jair Bolsonaro. Esa presión apuntaba a frenar el acercamiento de Brasilia a Pekín, y la reelección de Lula la deja intacta. Washington pierde al aliado que esperaba en la Casa de Planalto y gana un socio incómodo en el país que concentra más de la mitad del PBI sudamericano.
La derrota de Flávio también frena una corriente. Argentina, Chile, Bolivia y Perú giraron a la derecha en los últimos turnos electorales. Brasil interrumpe esa serie y deja a Lula y a Claudia Sheinbaum como los dos pesos pesados de la región que no responden al alineamiento con Trump. El Mercosur queda otra vez con sus dos socios principales en veredas opuestas: Javier Milei sostiene la relación carnal con Washington y Lula insiste con la soberanía sobre los recursos y con la negociación en bloque.
Para San Juan el dato no es abstracto. Brasil compra buena parte de lo que la provincia exporta por fuera de la minería, y la cotización del real mueve el turismo y la industria local. Un Brasil que sostiene su mercado interno y su política industrial deja más margen que uno que ajusta. La relación entre Milei y Lula define si ese mercado se abre o se traba.
La política argentina leyó el resultado en clave propia. Cristina Kirchner habló de «un auténtico 17 de Octubre electoral». Sergio Massa escribió que Lula «no termina acá». Axel Kicillof cerró con «¡Hay otro camino!» y Juan Grabois enumeró a Trump, Elon Musk, Meta, el Pentágono y la CIA para decir que le ganó «un obrero zurdo, disca, sindicalista y jubilado». Todos leyeron lo mismo: una elección perdida en las encuestas y ganada en la calle.
Lula asume el 1 de enero con un Senado en contra, un rival que no lo reconoce y una Casa Blanca que lo castiga con aranceles. La ventaja que tiene es la que mostró el domingo: ganó sin el Congreso, sin los mercados y sin Washington.