La foto electoral de San Juan: el peronismo va adelante, pero la elección no está definida. Informe de la Consultora Ethos
Informe de la consultora Ethos
A poco más de un año de las elecciones a gobernador, San Juan tiene una carrera abierta. Si los comicios fueran mañana, el peronismo reuniría el 37,3% de los votos y Marcelo Orrego el 32,2%. Cinco puntos de diferencia, con un margen de error de 2,5 puntos: suficiente para marcar una tendencia, insuficiente para hablar de definición. Así lo indica la medición de intención de voto que realizó la consultora Ethos entre el 12 de agosto y el 8 de septiembre sobre 3.043 casos presenciales con geoposicionamiento en los ocho departamentos del Gran San Juan, que concentran el 80,9% del padrón provincial.
El número que más debería preocupar al orreguismo no es el 32,2% propio sino los 16,5 puntos que todavía no tienen destino claro. El 10,6% de los encuestados no sabe a quién votaría, el 4,7% dice que no iría a votar y el 1,2% optaría por el voto en blanco. Ese bloque de indecisos es, en este momento, la variable que puede definir la elección en cualquier dirección. Si una parte de ese voto incómodo a La Libertad Avanza termina canalizándose hacia el oficialismo provincial, el escenario cambia. Si se mantiene disperso o se inclina hacia el peronismo, la brecha se amplía.
El mapa departamental muestra dos San Juan que votan distinto. Orrego gana con comodidad en Santa Lucía, donde saca 47% contra 27,4% del peronismo, y en Capital, donde la ventaja es más ajustada: 35,1% a 30,1%. Rivadavia, territorio del vicegobernador Fabián Martín, está prácticamente empatado: 33,6% para el peronismo contra 30,5% del oficialismo, dentro del margen de error departamental de cinco puntos.
El peronismo, en cambio, domina con amplitud en los departamentos con mayor densidad de voto popular. En Chimbas y Rawson saca 41,7% en ambos casos; en Pocito, 43,4%; en Caucete, 46,3%; y en Albardón llega al 52%. Son distritos donde la estructura territorial del justicialismo sigue funcionando como base dura y donde el oficialismo provincial no logró todavía perforar ese piso.
La lectura territorial tiene una implicancia estratégica directa. El orreguismo necesita mejorar sustancialmente en Chimbas, Rawson y Pocito, tres distritos con altísimo peso en el padrón, para compensar lo que pierde en el interior. Hoy esos números no dan.
Ethos tiene un antecedente de credibilidad para esta medición que vale la pena señalar. En las legislativas de 2025, cuando el resto de las encuestas publicadas anticipaban un triunfo del oficialismo provincial por entre 8 y 10 puntos, fue la única consultora que anticipó el resultado real que arrojaron las urnas. La metodología es la misma: entrevistas presenciales en el domicilio con geoposicionamiento y corrección del voto declarado.
Falta más de un año. Las alianzas no están cerradas, el escenario nacional puede modificar el humor provincial y La Libertad Avanza todavía no definió si irá sola o negociará con el orreguismo. Pero la foto de hoy muestra un peronismo con ventaja real y un gobernador que tiene trabajo por hacer si quiere retener el cargo.